Estoy convencido que sobre este tema aún existen muchas personas que tienen dudas. La seducción es en el ser humano uno de los pilares fundamentales donde se sostiene el éxito, ya sea para una persona física o bien para una empresa.
Entender y asumir el arte de la seducción nos hace tener una herramienta con un poder ilimitado a nuestro alcance.
Soy un firme creyente de que todo se puede aprender, cualquier cosa que buena predisposición nos propongamos y tengamos un convencimiento claro de querer conseguirlo. No discuto que hay personas que tienen ciertas cualidades muy desarrolladas de una forma innata, mientras que el resto de los mortales, para llegar a tener un cierto nivel, necesitamos hacer un esfuerzo titánico e incluso casi heroico.
Conociendo aspectos importantes y siendo además conscientes de los detalles, es mucho mas fácil, saber en qué ocasiones podemos o debemos de poner en marcha nuestra maquinaria seductora.
No creo necesario ampliar que es la seducción como concepto, cada uno de nosotros tenemos una idea sobre lo que representa, pero lo que sí considero importante y vital, es tener totalmente asumido que el concepto existe, que es muy poderoso y que todos podemos llegar a interiorizarlo de tal manera que se convierta en una forma de vivir la vida.
Seducir tenemos que hacerlo todos los días. En nuestras relaciones diarias nos toca de alguna forma llegar a encontrar el punto de empatía, bien de nuestros jefes, de nuestros compañeros de trabajo, de nuestros clientes, de nuestros amigos, parejas o de nuestros hijos. Tomar consciencia de que lo que estamos haciendo es seduciendo a nuestro interlocutor nos dará una mejor posición ante lo que tratamos de defender.
Quiero desarrollar algunos puntos que, personalmente, me han brindado mucho éxito en situaciones límites. Si para un hombre como yo, de metro setenta, y sin demasiadas ventajas físicas me han sido de gran utilidad, prácticamente, a cualquier mujer u hombre pueden darle unos resultados impresionantes:
- Usar el sentido común
Este concepto que aparentemente es muy básico, se convierte de alguna forma, en una asignatura pendiente para muchas personas. Ante numerosos problemas, circunstancias, dudas o quejas, apelar o salir de la situación con sentido común y no tratando nunca de imponerse a la fuerza, nos creará una posición ganadora.
- Alejarse de lo vulgar o lo soez
Casi todos nosotros odiamos situaciones violentas, vulgaridades, faltas de educación y respeto en los demás. Es muy importante desterrar estas prácticas, no sólo en nuestro entorno laboral, sino en cualquier situación de nuestras vidas, incluida la familiar.
Voces estridentes, gritos, carcajadas desmesuradas, malos gestos y faltas de respeto hacia los que nos rodean, sólo conseguiremos el efecto contrario a lo que deseamos: hacer que las personas quieran huir de nosotros en lugar de dejarse seducir.
- Mejorar interiormente todos los días
Un firme deseo para propiciar cambios interiores, se convertirá automáticamente en una catapulta hacia logros mayores, cultivar hábitos y modales correctos; con constancia, genera un flujo positivo hacia nuestro exterior, que como es obvio tendrá su respuesta de vuelta en todos los ámbitos de nuestra vida, tanto en nuestra parcela familiar, laboral, como social.
- Preocuparse “mucho” por el aspecto exterior
Casi tan importante como lo que somos por dentro es lo que transmitimos hacia fuera. Tener un perfecto equilibrio entre una correcta higiene personal diaria y tener conocimientos de qué es apropiado vestir, dependiendo de los lugares, momentos y situaciones, hace que nuestra capacidad seductora aumente exponencialmente. No debemos de olvidar que lo primero que ven nuestros ojos de los demás es su aspecto físico, el pelo, la piel, la ropa que usamos, nuestro perfume; ese aire especial que transmitimos cuando sabemos llevar una prenda con cierto garbo hacen de nosotros un conjunto agradable a los ojos de nuestros interlocutores y garantizo que abre a una velocidad tremenda muchas puertas y sensaciones.
- Emocionar y tener la capacidad de emocionarse
Tener la capacidad de emocionarse delata en una persona mucha sensibilidad y un desarrollado sentido del amor. Algunos piensan que es una muestra de debilidad, aunque personalmente opino que la vida no es digna de ser vivida si no tienes la capacidad de emocionarte ante un amanecer, una flor, una sonrisa o una mirada. Tan vital como saber emocionarte es tener la cualidad de emocionar a tus seres queridos, a tu pareja o incluso, porque no, a tus propios jefes. Buscar a conciencia formas de emocionar sinceramente y sin falsedades a las personas que forman nuestra vida es demostrar, realmente, que son importantes para nosotros, y cuando alguien se siente importante, automáticamente está a tu lado para todo.
- Crea magia
Si observamos un historia contada en una película de cine podemos ver cómo las imágenes, la música, los momentos diseñados para emocionar, crean sobre nosotros una sensación indescriptible. Ocuparse por añadir magia a todos los instantes de nuestra vida con pequeños detalles, con cariño y desarrollando al máximo la ternura, sin duda alguna, crearán un aura de seducción en nuestro ser, capaz de derribar cualquier muralla defensiva.